XI.
Subo la montaña bañada de luna,
se iluminan las piedras imitándola.
El paisaje es otro de noche y de día.
Frondosos bosques aparecen a lo largo
del sendero,
cursos de agua, pircas.
Naturaleza pura,
con vestigios de los pasos del humano.
Aire de alturas que satura.
Llegar a la cima.
Abrazar la vida.
Bajar y amar.
XII.
Me deshidrato de amor.
Medito entre olas de placer.
Renaciendo al amanecer,
traspaso el mundo
Forma parte de pequeños instantes
entremezclados, distantes.
Pájaros aullantes de la mañana.
¡No se desvanezcan!
Acompáñenme con su canto.
Sean mis guías cruzando el umbral.
XIII.
Guardo imágenes en mi retina.
Caminos grises, verdes, acuosos
Ir encontrando el camino.
Lo mejor del viaje es no saber
exactamente por dónde
ni a dónde vas.
XIV.
El calor precipita las reacciones
y como todo se mueve y responde
en acción y
reacción
Comienza la danza
donde reviven las flores
Los aromas que
despabilan
recuerdos que se
estamparon.
Aroma de primavera que contagia risa.
Añoranzas tempranas…
XV.
Quizás al final solo se trata de
volver a creer en el amor.
Ese ingenuo gigante que se esconde
entre los parpados
con miradas elocuentes.
Lo que resulta de la experiencia
muchas veces encierra estigmas
del aprendizaje y el compartir.
Se pierde aquel punto lejano,
en el cual
la confianza a ciegas,
en el amor por el amor
ha caducado.
Refugiándonos en los personajes
máscaras taciturnas.
Del día y la noche.
De círculos y edificios.
Derrumbar a escombros lo construido.
XVI.
La conciencia plena se desangra
ante la estentórea danza.
Un aroma que despierta pulsiones.
Una atracción que se desgarra
entre miradas y movimientos.
Te huelo, te danzo, te recorro.
Tu sabor conquista mis sentidos.
Suavidad inesperada.
Un latido que abre por medio de la
hendija
desde el portal cristalino de tus ojos.
Donde halle un oasis para sumergirme.
Honro ese momento donde coincidimos.
Sea encuentro y despedida.
Sea ida o venida.
Te vi,
y se encendió el deseo.
XVII.
No sé muy bien que mundos visito en
sueños.
Sé por lo vivido de aquellos sentimientos
que experimento,
que existen de algún modo.
La mente en sueños funcionaría como una
gran
máquina reproductora de historias.
Tomando como personajes a las figuras
humanas reconocidas
en el día a día,
o inventaría otras ramdom.
Si habito en el sueño de otro,
la manifestación de la realidad
entra en la paradoja del no tiempo.
Cuando entendemos que
creamos lo que creemos,
al pensar, sentir, y soñar.
XVIII.
Hoy es uno de esos días
En los que el tiempo transcurre
en cámara lenta…

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