miércoles, 9 de septiembre de 2020

Proyecto 2016 (XI a XVIII).

 

XI.

 

Subo la montaña bañada de luna,

se iluminan las piedras imitándola.

 

El paisaje es otro de noche y de día.

 

Frondosos bosques aparecen a lo largo del sendero,

cursos de agua, pircas.

 

Naturaleza pura,

con vestigios de los pasos del humano.

 

Aire de alturas que satura.

 

Llegar a la cima.

 

Abrazar la vida.

 

Bajar y amar.

 

 

 

XII.

 

Me deshidrato de amor.

 

Medito entre olas de placer.

 

Renaciendo al amanecer,

traspaso el mundo

 

Forma parte de pequeños instantes

entremezclados, distantes.

 

Pájaros aullantes de la mañana.

 

¡No se desvanezcan!

 

Acompáñenme con su canto.

 

Sean mis guías cruzando el umbral.

 

 


XIII.

 

Guardo imágenes en mi retina.

 

Caminos grises, verdes, acuosos

 

Ir encontrando el camino.

 

Lo mejor del viaje es no saber

exactamente por dónde

ni a dónde vas.

 

 


XIV.

 

El calor precipita las reacciones

y como todo se mueve y responde

                                   en acción y reacción

 

Comienza la danza

donde reviven las flores

     Los aromas que despabilan

                            recuerdos que se estamparon.

 

Aroma de primavera que contagia risa.

 

Añoranzas tempranas…

 


XV.

Quizás al final solo se trata de

volver a creer en el amor.

 

Ese ingenuo gigante que se esconde

entre los parpados

con miradas  elocuentes.

 

Lo que resulta de la experiencia

muchas veces encierra estigmas

del aprendizaje y el compartir.

 

Se pierde aquel punto lejano,

en el cual

la confianza a ciegas,

en el amor por el amor

ha caducado.

 

Refugiándonos en los personajes

máscaras taciturnas.

 

Del día y la noche.

 

De círculos y edificios.

 

Derrumbar a  escombros lo construido.

  

 

XVI.

 

La conciencia plena se desangra

ante la estentórea danza.

 

Un aroma que despierta pulsiones.

Una atracción que se desgarra

entre miradas y movimientos.

 

Te huelo, te danzo, te recorro.

 

Tu sabor conquista mis sentidos.

Suavidad inesperada.

 

Un latido que abre por medio de la hendija

desde el portal cristalino de tus ojos.

Donde halle un oasis para sumergirme.

 

Honro ese momento donde coincidimos.

Sea encuentro y despedida.

Sea ida o venida.

 

Te vi,

y se encendió el deseo.

 

  

XVII.

 

No sé muy bien que mundos visito en sueños.

 

Sé por lo vivido de aquellos sentimientos que experimento,

que existen de algún modo.

 

La mente en sueños funcionaría como una gran

máquina reproductora de historias.

 

Tomando como personajes a las figuras humanas reconocidas

en el día a día,

o inventaría otras ramdom.

 

Si habito en el sueño de otro,

la manifestación de la realidad

entra en la paradoja del no tiempo.

 

Cuando entendemos que

creamos lo que creemos,

al pensar, sentir, y soñar. 

 

 

 

XVIII.

 

Hoy es uno de esos días

               En los que el tiempo transcurre en cámara lenta…




LARRY CARLSON, ANIMAL GATE.


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